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Todos somos
frutos de nuestro árbol familiar. Nuestros padres, abuelos,
bisabuelos y tatarabuelos no solo condicionan nuestra genética,
sino también, nuestra psique.
Nuestro árbol genealógico puede ser un tesoro
que nos hace crecer en conciencia o puede ser una trampa que nos
tiene atrapados en sus fracasos.
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Si queremos ser nosotros mismos, debemos conocer nuestra historia
familiar. Los conflictos no resueltos, los muertos olvidados,
los secretos familiares y los abusos sufridos, imprimen una huella
invisible en nuestra alma, que nos hace repetir patrones dolorosos
en nuestra propia vida, sin saber por qué.
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A través del análisis del árbol,
podemos descubrir sus estructuras internas que definen nuestros
deseos, sentimientos, pensamientos y actos. Podemos ver las fortalezas
y las debilidades de las generaciones que nos anteceden y de qué
manera intentamos serles fieles en sus desgracias y logros.
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Elegimos caminos complejos para perpetuar la memoria familiar.
Una abuela abusada por un marido maltratador, puede ser recordada
por una nieta violada a la edad que coincide con la edad de la
abuela, cuando ésta se casó. Un accidente, en una
fecha determinada, puede rememorar el suicidio o asesinato de
un ancestro. Haber sufrido abandono o no haber recibido el cariño
necesario, afecta las relaciones entre padres e hijos, que, a
su vez, no sabrán expresar ni vivir correctamente el amor.
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El trabajo psico-genealógico nos ofrece
la posibilidad de:
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Sanar la implicación personal en el árbol familiar
y, como consecuencia, también la de nuestros descendientes.
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Localizar los nudos y secretos familiares que nos afectan negativamente,
nos permite devolver a su lugar las cargas que llevamos inconscientemente.
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Desvelar las causas originales que nos privan de tener una relación
feliz de pareja, o de conseguir el éxito profesional y
material, resulta ser un paso importante para poder sanar nuestras
heridas.
- Comprender
nuestra vida, bajo la luz de los acontecimientos del pasado familiar,
nos ayuda a liberarnos de la repetición de hechos traumáticos.
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Aceptar e integrar la verdadera historia familiar, amplía
nuestra mirada sobre nosotros mismos y nos facilita hacer los
cambios necesarios, para poder vivir con salud, amor, prosperidad
y paz.
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Ser lo que uno realmente es, disfrutar la vida, realizar los sueños,
vivir en plenitud, tener una economía estable, encontrar
la pareja idónea, podrían ser algunos ejemplos de
metas personales hasta ahora inalcanzables. Quizás, las
causas estén escondidas en el árbol familiar.
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El árbol genealógico no solo proyecta sus sombras
sobre nosotros. Una vez que nuestras raíces estén
sanadas, la memoria familiar nos podrá nutrir para salir
adelante y seremos capaces de hacer algo bueno con nuestros recuerdos.
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Beate M. Schweder
Trayectoria Profesional
en relación al árbol psico-genealógico
Beate M. Schweder es terapeuta psico-energética
desde 1990 y facilitadora de talleres de crecimiento personal.
Su búsqueda espiritual, le ha llevado, desde muy joven,
a estudiar diferentes corrientes filosóficas y metafísicas.
Basándose en sus conocimientos, crea en 1998,
el taller “Vidas pasadas, Karma familiar y Dharma
presente”. En este taller, los participantes exploran
y sanan, como tema central, los legados psicológicos y
espirituales de sus ancestros, que se manifiestan inconscientemente
en su vida personal, condicionando su suerte para bien o para
mal.
En los años siguientes, amplía sus
terapias con las técnicas de “Constelaciones
Familiares” de Bert Hellinger y se introduce en
los trabajos de John Bradshaw sobre los “Secretos
familiares”.
En 2004, participa en un taller,
ofrecido por Marianne Costa, sobre la interpretación
y sanación del árbol psico-genealógico, según
lo plantea Alejandro Jodorowsky.
Este nuevo enfoque del árbol familiar, produce
un giro importante a su propio trabajo terapéutico, dándole
el actual formato.
A principios de 2008, vuelve a
encontrarse con Marianne Costa para profundizar en el estudio
del árbol psico-genealógico y la aplicación
de actos psico-mágicos para su sanación. |